La industria global de las telecomunicaciones superará los 1,428 billones de euros en 2023, según BDO

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  • El mercado de América será casi un 22 % mayor que el europeo en 2023
  •  El informe de BDO identifica la subida de los tipos de interés y los riesgos del tipo de cambio, crédito y liquidez como los principales riesgos macroeconómicos
  • El sector coincide en que las nuevas legislaciones y las modificaciones de las normativas ya existentes y de competencia son los principales riesgos industriales

La industria global de las telecomunicaciones superará 1,428 billones de euros en 2023 debido a la creciente demanda de conectividad por parte de las empresas y los consumidores, según se desprende del informe Telecommunications Risk Factor Survey 2022, elaborado por BDO, que analiza los riesgos a los que se enfrentan las empresas de telecomunicaciones globales y qué estrategias e iniciativas pueden llevar a cabo para mitigarlos.

Por áreas geográficas, destacan las previsiones del tamaño del mercado de América en 2023, que ascenderá a 515,8 mil millones de euros, un 21,6 % mayor que el europeo, que alcanzará los 424,2 mil millones de euros. El mercado de la región Asia-Pacífico aumentará en 2023 hasta los 448 mil millones de euros, según destaca BDO.

Los nuevos desarrollos tecnológicos y las necesidades de los clientes condicionan a las empresas de telecomunicaciones que, en un entorno tan competitivo, se ven obligadas a ajustar continuamente sus estrategias y operaciones para adaptarse a las nuevas tendencias como el desarrollo de la tecnología 5G o la ciberseguridad, la creciente demanda de conectividad móvil, el consumo de servicios y la transformación digital de las empresas.

Asimismo, el conflicto geopolítico entre Rusia y Ucrania, que ha afectado tanto a la sociedad como al ámbito empresarial, ha provocado cambios en las operaciones internacionales de la industria mundial de las telecomunicaciones debido a las sanciones generalizadas impuestas a Rusia por la Unión Europea y Estados Unidos, los boicots corporativos que han obligado a las empresas internacionales a dejar de operar en el mercado ruso y los intereses geopolíticos de compañías que definen sus posiciones estratégicas en el sector, tal y como revela el informe realizado por BDO.

Riesgos macroeconómicos

El mercado de las telecomunicaciones es intensivo en capital altamente competitivo y requiere importantes inversiones para mantener y desarrollar infraestructuras de red y tecnologías de última generación, que a su vez implican diversos riesgos macroeconómicos.

En este contexto, el informe identifica como los principales riesgos el aumento de los tipos de interés, que puede afectar negativamente al acceso de las empresas a la financiación de deuda, las pérdidas a las que pueden enfrentarse los operadores de telecomunicaciones si las entidades no pueden cumplir con sus obligaciones financieras por falta de crédito, las fluctuaciones significativas de los tipos de cambio de las divisas y falta de liquidez.

Asimismo, un 84 % de las compañías de telecomunicaciones coinciden que las crisis de salud pública, como la del Covid-19, continúa siendo un riesgo que provoca incertidumbre y volatilidad en los mercados, a pesar de que este sector en concreto ha sabido adaptarse a las circunstancias de la nueva normalidad, según el informe de BDO.

Riesgos industriales

Además de los riesgos macroeconómicos, las empresas de telecomunicaciones también

están expuestas a riesgos propios del sector.

En este contexto, el principal riesgo que preocupa a los operadores son las nuevas legislaciones y las modificaciones de las normativas ya existentes. El sector está experimentando mayor atención por parte de los reguladores que cada vez vigilan más la privacidad y la protección de datos, el acceso abierto a las tecnologías TIC y el cambio climático. Esta situación está provocando la introducción de requisitos regulatorios estrictos que pueden afectar a la rentabilidad, el crecimiento y la prestación de servicios.

La competencia, cada vez mayor y más intensiva, continúa siendo un riesgo preocupante para las compañías de telecomunicaciones, según coinciden el 90 % de las empresas analizadas en el informe elaborado por BDO. El rápido desarrollo de nuevas tecnologías, productos y servicios ha acelerado la competencia en el sector de las telecomunicaciones, lo que ha provocado que muchas empresas de este sector estén llevando a cabo una estrategia basada en la adquisición de empresas que permiten aportar soluciones rápidas competitivas o complementarias.

El rápido desarrollo de las nuevas tecnologías también ha traído consigo más brechas de ciberseguridad, un riesgo cada vez mayor para estas empresas que están actualmente más expuestas a fallos en los equipos, pérdida de información confidencial e interrupciones de sus propias operaciones y de las de sus clientes como resultado de estos ataques. Esta situación puede causar importantes pérdidas económicas y dañar su reputación.

Asimismo, las alteraciones en la infraestructura informática pueden provocar la pérdida de información almacenada del sistema, lo que trae consigo el riesgo de dañar la reputación, la pérdida de clientes y de ingresos.

Por último, las empresas del sector identifican la rápida sustitución de la tecnología como un riesgo que puede afectar a su cuota de mercado y a su posición frente a la competencia, tal y como revela BDO.

Tom Mannion, responsable del equipo global de telecomunicaciones de BDO, afirma: «Con el rápido desarrollo de las tecnologías y la creciente demanda de servicios de conectividad, la alta competitividad y la ciberseguridad se encuentran entre los principales riesgos para las empresas de telecomunicaciones. De cara al futuro, desde BDO consideramos que el salto a la nube se puede convertir en el mayor riesgo para las empresas de telecomunicaciones en la próxima década y si tiene éxito, podría reconfigurar completamente la industria inalámbrica mundial en el futuro”.

Para Enric Doménech, socio en el área de Risk Advisory Services de BDO: “No hay soluciones fáciles para afrontar y resolver estos riesgos, pero un paso importante para ello es el identificarlos, valorarlos y definir posibles estrategias para minimizar su efecto.”

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